Respira hondo. Ponte eufórica. Camina con la cabeza alta. Ríete extremadamente de todo. Emborráchate. Limpia tu habitación. Ama el chocolate. Deja que piensen que estás loca. Baila... de la forma que sea, pero baila. Canta en la ducha. Desobedece. Rompe la puta dieta. Habla horas por teléfono. Mira el reloj... son las 23:44 de la noche. Sácate fotos. Monta en bici. Repito... juega. Fúgate de clases. Aprueba. Escucha música hasta quedarte sorda. Hínchate a helado. Cáete de una silla. Practica tu deporte favorito. Ponle tilde a lo que te de la gana. Recuerda canciones viejas. Canta sin importarte donde estes. Echa miradas por la calle. Hazle esperar. Cae en sueños profundos. Apréndete una coreografía... o mejor... todas las que veas. Vuelve a casa a las 10 de la mañana. Mira Titanic. Cárgate un móvil o mas de uno. Léete un libro entero. Viaja. Siente mariposas en el estómago. Llora. Vive igual que un hielo por la espalda, un beso detrás de la oreja, el sushi, un gol de tu equipo... o del contrario. Igual que morder una guindilla, besar labios desconocidos, un final inesperado, tu canción favorita, una hora de masajes... Vive.